Nací en Alta Gracia, Córdoba, Argentina, un 17 de junio de 1988.
Me crié arriba de una bicicleta BMX, saltando rampas con amigos y robándole literalmente la vieja cámara Sony a mi padre para retratar esos momentos. Con apenas 15 años ya sentía que algo me movía cada vez que podía capturar un truco, una escena, un instante. Algunas de esas fotos todavía viven guardadas por ahí, junto con los primeros videos de ficción que filmábamos en obras en construcción. Nada serio, pero todo real.
Después de terminar la secundaria estudié la carrera de paramédico, y a los 21 años ya estaba trabajando en ese rol. Pero nunca dejé de registrar el mundo a mi manera. Cuando ya no podía usar la cámara familiar, empecé a crear desde el celular. No era ideal, pero sí suficiente para seguir viendo, encuadrando, contando.
A los 25 me compré mi primera cámara propia: una Nikon, después vino Canon y en 2019, en plena pandemia, hice el cambio a Sony, con la certeza de que esto ya era más que un hobby. Para ese entonces ya hacía trabajos para conocidos y pequeñas producciones.